sábado 2 de agosto de 2008

DOBLE DESPECHO... ESE BOLERO YA NO ES PARA TÎ


Teatro Breve


PERSONAJES:

VÍCTOR LIRA
LOIDA VEGAS
BARMAN

ESCENA UNICA

Vemos a un hombre y una mujer, sentados por separado, frente a una barra de bar, se están tomando unos tragos. Se escucha de fondo unos boleros de despecho. Detrás de la barra se encuentra un barman.

LOIDA: (Mirando al hombre) ¿Qué... también te dejaron?
VÍCTOR: El deseo por sus caricias castiga todavía mi cuerpo. Por lo visto a ti, también te dejaron por otra.
LOIDA: Ojala hubiera sido por eso.
VÍCTOR: Eso quiere decir que en efecto te dejaron, pero no por otra.
LOIDA: Los hombres son como las orquestas: vienen, tocan y se van. Con unos cuantos tragos más... quizás te agarre confianza para contártelo. ¿Entonces estas despechado?
VÍCTOR: Es posible... ¿y tú también estas despechada?
LOIDA: Así es ... pero yo estoy doblemente despechada.
VÍCTOR: ¿Y como es eso?
LOIDA: Esa rata me mandó a despechar
VÍCTOR: No entiendo
LOIDA: Me mandó a rebajar los pechos... para su gusto los tenía muy grandes... lo complací y me despeche... para nada... el perro ese de todos modos me dejó.
VÍCTOR: Así es la vida... no somos nada.
LOIDA: No serás tú mijo... yo si soy alguien... además ubícate, ese dicho ... no somos nada, es para funeral... y que yo sepa nadie se ha muerto todavía.
VÍCTOR: ¡Brindemos, por eso!
LOIDA: ¿Por qué brindamos?... ¿Por no ser nadie?
VÍCTOR: Nada de eso, porque estamos vivos. (brindan y entonces Víctor ve una caja de zapato con unos huecos que Loida ha colocado sobre la barra y con curiosidad se dirige a ella) ¿Qué es eso que lleva en esa caja? y me perdona la curiosidad.
LOIDA: Es mi mascota.
VÌCTOR: No me diga que lleva una culebra.
LOIDA: No nada de eso, para cuaima conmigo basta... resulta que mi ex viajaba mucho... y una vez me recomendó que me buscara una mascota que me lo recordara mientras no estaba... por supuesto no podía ser un perro...
VÌCTOR: ¿Por qué no?
LOIDA: Porque los perros son muy fieles.
VÌCTOR: ¿Y entonces?
LOIDA: La única mascota que podía recordármelo era esta...
VÌCTOR: ¿Y qué es?
LOIDA: Un pollito.
VICTOR: ¿Y por qué un pollito?
LOIDA: (saca al pollito de la caja y lo coloca sobre la barra del bar) Observa, ¿qué
ve?
VÌCTOR: El pollito dio unos pasitos y echó una cagadita. No entiendo ¿Por qué esa mascota te recuerda a tu ex?
LOIDA: Porque mi ex todo lo que hace, lo caga. (agarra al pollito y lo guarda en la caja)
VÌCTOR: Ya lo entiendo, la verdad es que la vida es una mierda.
LOIDA: Ahoguemos nuestra penas en el alcohol. ( toma un trago y siente que se ahoga) Dios mío siento que de verdad me ahogo... (cae al suelo retorciéndose).
BARMAN: No debió tomar tanto, quizás sea alcohólica y la borrachera le dio delirium tremen... ayúdame a levantarla, hay gente que no le caen bien los tragos...
VÌCTOR: Claro Robin... perdón barman... disculpa, es que no sé tu nombre... pienso, que no es la borrachera...
BARMAN: Mi nombre es en efecto Robin, un nombre apropiado para un barman... entonces ¿qué será, un ataque de epilepsia?
VÌCTOR: No, tampoco es eso... ayúdame, agàrrale la mano izquierda, para quitarle del dedo el anillo de casada... así como poniéndole un anillo se puede encadenar, quitándoselo se puede aliviar... (Le quitan el anillo del dedo, después de eso, Loida inmediatamente se calma y se recupera del súbito ataque).
LOIDA: No sé que me pasó... gracias! Me siento muchísimo mejor... estoy como si me hubiera quitado un peso de encima.
VICTOR: Era el anillo lo que te ahogaba... hay objetos que tienen mucha influencia sobre nosotros.
LOIDA: No entiendo cómo ese perro, podía vivir entre dos aguas, no se decidía por nada, nunca tuvo bolas para tomar partido por una sola cosa. Quizás sea porque nació sin bolas.
VÌCTOR: ¿Cómo es eso?
LOIDA: Nació con las bolas dentro del cuerpo, tuvieron que operarlo para bajárselas.
VÌCTOR: ¡ Que bolas! A alguien cercano a mí le pasó algo similar, cómo que eso es mas común de lo que pensaba.
LOIDA: Nunca tuvo las bolas suficientes.
VÌCTOR: Pero si tuvo bolas para volar.
LOIDA: Así es, ese pájaro voló de mi lado... ¡ que rabia le tengo a esa rata peluda!
VÌCTOR: ¿Era muy peludo?
LOIDA: Lo suficiente.
VÌCTOR: Le hubieras hecho lo de Dalila a Sansón.
LOIDA: Los hombres no saben pensar y si lo hacen es por casualidad.
VÌCTOR: No lo creo, los hombres somos como los delfines.
LOIDA: ¿Por lo aguado?
VÌCTOR: Se dice que son muy inteligentes.
LOIDA: Sí, pero no se ha demostrado.
VÌCTOR: El hombre no es que sea menos inteligente que la mujer, lo que pasa es que a veces pensamos con nuestra segunda cabeza.
LOIDA: ¿Qué dice?...no te escuché.
VÌCTOR: Se me olvido... no era nada importante.
LOIDA: Le entregue todo mi amor, sin ninguna condición, no había otro amor, como mi amor... cómo dice la canción... no soy un dios pero si me hubiera pedido el Sol y las estrellas hubiera hecho todo lo posible por complacerlo.
VÌCTOR: Ni siendo astronauta podrías hacer esa vaina.
LOIDA: Cuando lo vi salir por la puerta, le dije adiós con mi alma muerta.
VÌCTOR: Eso suena al bolero que me cantaba mi ex.
LOIDA: Por lo visto... ese bolero ya no es para ti.
VÌCTOR: Tú lo has dicho.
LOIDA: Hoy sólo me duele mi amor maltratado.
VÌCTOR: ¿Te maltrataba mucho?
LOIDA: Ni siquiera eso... hasta pegarme le daba fastidio.
VÌCTOR: Por eso cuando me hablan de amores, tiemblo.
LOIDA: Yo también tiemblo pero de rabia... solo de pensar que para colmo, para él, yo era la tirana.
VÌCTOR: ¿Tiraban mucho?
LOIDA: Al comienzo como conejos, después como hienas.
VÌCTOR: ¿Cómo es eso?
LOIDA: Solo me tocaban las sobras y para colmo se reía de mi... como las hienas, pues...
VÌCTOR: ¡Que enorme soledad!... me quedó sin mi pareja. Tengo una pena en el alma, una pena de amor.
LOIDA: Esa vaina nos une, me siento cada vez mas unida a ti.
VÌCTOR: Yo también siento como si te hubiera conocido de toda mi vida.
LOIDA: Por cierto... ¿sabes?
VÌCTOR: ¿Qué?
LOIDA: No nos hemos presentado, me llamo Loida Vegas.
VÌCTOR: Mucho gusto... yo soy Víctor Lira.
LOIDA: La vida está llena de imprevistos... es totalmente impredecible... puedes ser atropellado por un carro... caérsete el techo sobre la cabeza... puedes ser cagado, por un pájaro...conseguirte con un terrorista que explota a tu lado... o llegar a tu casa y conseguir que tu hombre, te dejó por otro.
VÌCTOR: Qué quieres que te diga... no sé que decirte.
LOIDA: Siempre el que no tiene nada que decir, es el que más dice. ¿Qué es lo que te sucede?
VÌCTOR: Sucede que a veces me canso de ser hombre.
LOIDA: No te preocupes, si un hombre trata de ser como la mujer... no es gay... solo intenta superarse.
VÌCTOR: No me odies... aunque entiendo que el odio es el reflejo del espejo del despecho, el último recurso de aquellos a quienes abandonó el amor.
LOIDA: No tienes porque sentirte culpable. Después de todo... no es justo que por unos gramos de chorizo, haya que aguantar al cochino entero.
VÌCTOR: Además, la culpabilidad es inútil.
LOIDA: El error está permitido, siempre que se cometa dentro de una búsqueda sincera del amor.
VÌCTOR: El error es parte del camino de la vida.
LOIDA: Como quien dice: para hacer una tortilla hay que romper los huevos. Tú pareces que sabes mucho de eso...
VÌCTOR: No entremos en esos detalles...
LOIDA: A veces jugábamos a ponernos nombres diferentes, nos parecía que así nos transformábamos. Ahora entiendo la razón por la cual en algunas ocasiones en vez de Loida me llamaba Víctor.
VÌCTOR: ¿Así que estamos despechados por el mismo hombre?
LOIDA: ¿Sabes?
VÌCTOR: ¿Qué?
LOIDA: No entiendo el por qué estas despechado... si lograste el que se fuera contigo.
VÌCTOR: Quisiera que fuera pasajero su desencanto... pero hace unas horas volvió a tu casa.
LOIDA: Por lo visto, ese bolero ya no es para ti. A pesar de lo que me has hecho... me caes bien.
VÌCTOR: Tú también... no es justo que ese muergano nos haga sufrir...
LOIDA: No, la verdad, no lo es... ¿qué se te ocurre?... ¿lo matamos?
VÌCTOR: Podría ser...
LOIDA: Eso nos complicaría mucho la vida.
VÌCTOR: Podríamos contratar un sicario,
LOIDA: No son muy confiables... además el barman nos ha escuchado...
VÌCTOR: Ya que nos escuchaste... ¿qué nos aconseja, Robin?
BARMAN: En esta vida hay que ser prácticos... si no puedes con tu enemigo, únete a él.
LOIDA: ¡Eres lo máximo! eres Barman y Robin juntos ,has logrado una solución transformadora, la alquimia de transmutar las tinieblas del despecho en luz. ¿Qué piensas de la propuesta de Robin, Víctor?
VÌCTOR: Las energías destructivas que me carcomen se han convertido en una expresión canalizada y transformadora. No me parece mala la idea.
LOIDA: Puedes aprovechar lo mejor de ambos mundos...
VÌCTOR: Podemos ser como los tres mosqueteros...
LOIDA: Todos para uno y uno para todos...
BARMAN: Eso merece un brindis.
VÌCTOR: Pero los tres mosqueteros, tenían su D’Artagnan...
LOIDA: ¿Te gustaría participar, Robin?
BARMAN: Si va...
LOIDA y VÌCTOR: ¡Brindemos!

Los tres brindan y se abrazan.

FIN