
La mirada Ruz o la fascinación de lo diverso
(Acción-instalación teatral)
Autor: José Antonio Barrios Valle
I Acto:
En el primer espacio a utilizarse se encuentra una especie de clon de Hernán Ruz que llamaremos “Hernán Uno” sentado, observando al público a través de unos lentes oscuros, posando como para una foto. Se queda congelado en la pose por unos minutos. Él sabrá escoger el momento oportuno para comenzar su parlamento.
Hernán Uno: ¿Qué es la pose? ¿Es buena, mala? ¿Podemos asignarle una valorización universal? ¿Quién no ha tomado la pose como una mascara para reflejar lo que quiere mostrar de si mismo a los demás? ¿Acaso salimos a la calle tal cual somos? ¿Al vestirnos no asumimos una pose? ¿Ante un auditorio nos mostramos sin adornos, tal cual somos? Todos posamos ante los demás como si fueran a tomarnos una fotografía, no queremos salir despeinados y con el cierre del pantalón abierto, al menos que seamos un actor porno o estemos realizando un comercial de champú.
Se acercan dos clones más que llamaremos “Hernán Dos” y “Hernán Tres” los cuales participan de la conversación.
Hernán Dos: Hasta el famoso gorila blanco “Copito de Nieve” posaba de manera deliberada en el zoológico de Barcelona cuando los turistas lo acribillaban con las cámaras fotográficas.
Hernán Tres: Como creadores o ante la vida cotidiana pocas veces nos mostramos de manera genuina, siempre de alguna manera representamos un personaje, asumimos una pose desde la cual nos sentimos cómodos con los demás y con nosotros mismos.
Hernán Uno: (Dirigiéndose al público) Quien este libre de la pose que tire la primera piedra… todos nos salvaríamos de ser masacrados.
Hernán Dos: ¿Cómo descubrir la pose del otro sin ver la de nosotros?
Hernán Tres: ¿Por qué nos molesta la pose en el otro?
Hernán Uno: ¿Nos sentimos acaso proyectados en el otro como espejo?
Hernán Dos: ¿No nos gusta la imagen de nosotros que vemos en el otro?
Hernán Tres: ¿Nos sirve la pose que nos hace ver sin pose para no sentirnos mal por la pose que asumimos sin querer queriendo?
Los tres clones: ¡Ha muerto la pose! ¡Viva la pose!
Hernán Uno: Que su reino perdure hasta el fin de los tiempos.
Los tres clones ayudan a algunas personas para que asuman una pose y después guían al público hacia el segundo espacio.
II Acto: El maniquí
En el segundo espacio se encuentra un maniqui a quien Hernán Uno le quita la ropa y procede a vestirlo con otra ropa distinta a la que tenía puesta reflexionando sobre el mito de “Pigmalion y Galatea”
Hernán Uno: (Dirigiéndose al público) Él era parte de mi sueño cotidiano y estoy completamente seguro que yo era parte del suyo. Él era mi compañero ideal, siempre me escuchaba sin reprocharme nada. Si Pigmalión tuvo a su Galatea por qué yo no lo podía tener a Él.
Hernán Dos: (Dirigiéndose al público) Al creer apasionadamente en algo que no existe, lo estamos creando. El arte debe tomar la realidad por sorpresa.
Hernán Tres: (Dirigiéndose al público) Sólo no existe aquello que no hemos deseado lo suficiente.
Hernán Uno: (Dirigiéndose al público) Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección.
Hernán Dos: Basta con cambiar la dirección de la mirada.
Hernán Tres: Somos libres para transformar la realidad. Los objetos pueden ser parte de nosotros y transmutarse en objetos de nuestros deseos.
Hernán Uno: Los objetos son los amigos que ni el tiempo, ni la belleza, ni la fidelidad consiguen alterar.
Hernán Dos: (Acariciando el maniquí) La admiración es amor congelado. Todo placer se debilita cuando es compartido.
Hernán Tres: El amor más poderoso es el que escapa a nuestro control. La libertad existe tan sólo en la tierra de los sueños.
Los tres Hernán: (Al unísono, como en un coro griego) Ya que no podemos cambiar totalmente la realidad, cambiemos los ojos con los que la miramos.
III Acto: El closet
Hernán Uno entra con un grupo de voluntarios dentro de un closet el cual esta atiborrado de ropas y otros objetos. Hernán Dos y Hernán Tres después de unos minutos conjuntamente con el grupo que permanece fuera del closet animan al grupo que está dentro “a salir del closet”. Al salir se les pregunta que sienten “al estar fuera del closet”. Los clones sabrán escoger el momento oportuno para pasar al otro espacio.
IV Acto: Proyección de “Sputnik Beaujolais”
Los tres clones solicitan al público que se sienten para que disfruten de una película. Una vez finalizada la proyección los tres clones asumen poses “orientales” para convertir la oscuridad en luz y repiten el mantra “Nan miojo renge kio” el cual le ruegan al publico lo repitan con ellos por el lapso de cinco minutos en homenaje al Hernán ausente. Después del rezo los clones le informan al público que pueden visitar los tarantines donde pueden incrementar las colecciones de cada uno con los objetos que se ofrecen, además de disfrutar de un brindis.
Hernán Uno: Antes de pasar al último espacio les recuerdo dos reglas para ser un buen coleccionista. La primera: “Lo bello es siempre raro” y la segunda: “Barajita repetida no llena álbum”. Después de escuchar estas dos reglas pueden acompañarnos. Y recuerden esta noche… porque es el principio de la eternidad… debemos vivir con la vana esperanza de que el olvido no nos olvide demasiado.
V Acto: El brindis
Los tres clones sirven de anfitriones en el brindis.
